Los fuegos eran a las 12 de la noche, pero ya nos habían advertido del gentío que se iba a reunir allí y llegamos pronto, sobre las 10. Nos cobraron una entrada de 1000 Ikrs. Todo lo que recaudan es a beneficio de los cuerpos de rescate de las costas islandesas. Y la verdad es que debieron recoger un pastón considerando las 2000 ó 3000 personas que se concentraron en la explanada del lago.
A las 11:30 la caravana de coches para entrar al recinto ilumina toda la carretera. Es realmente un acontecimiento para algún turista como nosotros y sobre todo para los habitantes de la zona, que cantan y también beben alborotadamente. Y a las 12 en punto...... comienzan los fuegos. Surgen desde tres zonas, con sus colores y formas mágicas, que aquí la maestria del diseñador de la ceremonia hace que simulen la erupción de un volcan. !Impresionante!. No hay palabras para describir la emoción del sonido atronador de la polvora frente a los icebergs de formas caprichosas, con el inmenso glaciar al fondo. Realmente un espectáculo digno de ver, que nosotros tuvimos la suerte de disfrutar.

