viernes, 12 de septiembre de 2008

Child glacier


Cordova es una pequeña ciudad a la que solo se puede acceder por barco o por avión. Aquí llegaba el mineral de las minas de Kennikott por tren, pero con el cierre de las minas se dejó de mantener la vía del tren y ya solo quedan unas 50 millas que se han convertido en una pista apta para automóviles. Las primeras 13 millas son asfaltadas, y llevan al aeropuerto; el resto son de gravilla, y se puede circular con un turismo normal con cuidado. Al final de esta carretera -a la que llaman Cooper River Highway- se encuentra el Child Glacier campground, donde pensábamos pasar dos noches.

Esta carretera cruza el delta del Cooper River, un enorme delta donde se concentran grandes cantidades de aves migratorias, y da acceso a varios glaciares de la zona. El de más fácil acceso es el glaciar Child pues se llega en coche hasta un mirador a unos 500m del frente, de unos 100m de altura. Este glaciar es el único que está avanzando en Alaska y constantemente se oyen crujidos y bramidos, y se ven trozos de hielo caer al rio Cooper. Tan cerca está el mirador del frente que las olas que producen los bloques al caer pueden llegar a cubrir el mirador, dejando restos de rocas y salmones en la tierra. Los osos del lugar vienen frecuentemente a este sitio a ver si pillan uno de esos salmones.

Esa era nuesta intención pero el tiempo nos obligó a cambiar los planes. Como estuvo todo el dia lloviendo, no pudimos ver ningún ave en el delta; al llegar al glaciar seguía lloviendo y hacía viento de cara, por lo que no podíamos tomar fotografías sin que se nos mojaran los objetivos. Tenía intención de filmar la caída de los bloques de hielo en cámara lenta (300 fps) pero fue imposible tomar imágenes de suficiente calidad, debido al viento y la lluvia.

La noche no fue mejor: no dejó de llover ni un minuto y constantemente se escuchaban las caídas del hielo, como si fueran los truenos de una tormenta cercana.

Pero lo que nos hizo desistir de seguir allí un dia más es que la carretera circula paralela al rio durante un buen tramo, y habíamos visto al venir que el río estaba empezando a desbordarse. Un campista nos dijo que cuando se desborda se inunda la carretera y hay que sacar a la gente en helicóptero, dejando los coches allí hasta la primavera. Y que en los últimos cinco dias había subido el nivel del agua medio metro.

Así que a la mañana siguiente recogimos el campamento como pudimos y nos despedimos de uno de los objetivos de nuestro viaje, casi sin apenas haberlo disfrutado. Y durante los tres dias siguientes hemos estado secando todo el material que se nos empapó en ese camping.

2 comentarios:

Diosmelibreee dijo...

Que hermosísimo lugar, saludos:)

Tomas dijo...

Hola aventureros, suponemos que ya estaréis preparando el regreso a casa, estamos deseando teneros por aquí, echaremos de menos las magnificas crónicas de Juan, dignas del mejor documental del National Geographic.
Esperamos noticias vuestras, para recoger a Mari Paz.
Buen viaje de regreso
Besos de todos
Isabel