viernes, 14 de enero de 2011

Kangersuatsiaq

16-Agosto-2011
Todas las mañanas nos despiertan a través de los altavoces del barco. Nos comunican las condiciones meteorológicas y el programa del día. En esta ocasión grabé la suave voz de Theresa:
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Esta mañana hemos paseado por una zona con grandes acantilados, en la isla de Tukingassok, con un tiempo nublado y lluvioso.

Nuestra cámaras han resistido bien la lluvia, pues son estancas, pero nos hemos tenido que limitar a fotografiar objetos cercanos, como esta planta:
Nos ha llamado la atención que siempre que realizamos un desembarco, primero toma tierra un guía con un rifle, que observa los alrededores por si hay algún oso polar. Si el terreno es seguro entonces podemos desembarcar todos, pero siempre hay dos guías con rifle vigilando por si se acerca un oso. Son medidas necesarias de seguridad en el hábitat de los osos polares.

Por la tarde hemos visitado Kangersuatsiaq (72º 30' N, 55º 45' W). Es una pequeña población que vive de la caza y pesca, vendiendo productos derivados de la piel de foca, y que recibe muy pocas visitas del exterior.
Cuando llegamos al puesto nos estaba esperando todo el pueblo, y los niños nos saludaban al llegar:
Como reciben muy pocas visitas, todos quieren ver a esos extranjeros y participar de esta ocasión excepcional, que les aparta temporalmente de su rutina diaria.  En el pequeño puerto nos ofrecieron un recital de canciones típicas inuitas.
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Después nos llevaron a ver una demostración del despiece de una foca, donde nos mostraron su gran maestría y precisión. En este video podemos ver el proceso completo, desde la separación de la piel hasta el proceso de preparación para el curtido. Es un video que puede resultar un poco fuerte para personas sensibles, pero hay que recordar que solo cazan las focas que necesitan para comer y aprovechar las pieles, y que es su forma tradicional de vivir desde hace siglos. Todo el proceso fue observado detenidamente por los niños, pues para ellos es algo normal que tarde o temprano tienen que aprender a hacer.

Después de esta exhibición nos llevaron a la iglesia, donde nos cantaron más canciones vestidos con sus trajes de fiesta:
Lo más curioso es que nosotros éramos para ellos la novedad exótica, y no dudaron en sacar sus cámaras para fotografiarnos a nosotros:
De vuelta al puerto nos encontramos con un pescador que nos mostró, orgulloso, su trofeo:
Ha sido una bonita experiencia: una población pequeña que vive de los recursos naturales a su alcance, que nos recibe con alegría y nos muestra sus habilidades en lo mejor que saben hacer. Son gente amable, que respeta profundamente el medio que les proporciona su alimento. Y lo poco que tienen lo comparten con nosotros.
 ¿Realmente  somos nosotros más felices por tener muchas más cosas materiales que ellos?

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